Consentimiento Tácito: Entendiendo su Impacto

Consentimiento Tácito: Entendiendo su Impacto
octubre 10, 2023| Protección de datos

El consentimiento tácito es un concepto fundamental en el ámbito legal y ético que juega un papel crítico en la protección de datos y las relaciones contractuales. En este artículo, exploraremos qué es el consentimiento tácito, su validez en la regulación europea y española de protección de datos, ejemplos de su aplicación en la vida cotidiana y su relación con los acuerdos tácitos.

¿Qué es el consentimiento tácito?

El consentimiento tácito es una forma de consentimiento implícito en la que una persona no expresa verbalmente su acuerdo o desacuerdo, pero sus acciones o comportamiento sugieren una aceptación de ciertas condiciones o términos. En otras palabras, es un tipo de consentimiento que se deduce de manera indirecta a través de señales no verbales o actos. Aunque puede no ser explícito, el consentimiento tácito puede tener implicaciones legales y éticas significativas en diversas áreas de la vida, desde la atención médica hasta la protección de datos.

Consentimiento tácito y Consentimiento Expreso: Principales Diferencias

En el Código Civil de España, se establecen claramente las diferencias fundamentales entre el consentimiento tácito y el consentimiento expreso en el contexto de los contratos y acuerdos legales. Mientras que el consentimiento expreso se refiere a un acuerdo que se manifiesta de manera directa y clara, ya sea de forma verbal o escrita, el consentimiento tácito implica una aceptación implícita a través de acciones o comportamientos.

El Código Civil establece que el consentimiento expreso es válido incluso si se otorga bajo circunstancias como el error, la coacción, el miedo o el dolo, a menos que se acuerde lo contrario. Por otro lado, el consentimiento tácito es válido solo en ausencia de prohibiciones legales expresas, ya que los actos contrarios a la ley se consideran nulos a menos que la ley disponga lo contrario.

En resumen, la distinción principal radica en la forma en que se manifiesta el acuerdo: el consentimiento expreso se declara abiertamente, mientras que el consentimiento tácito se infiere de manera indirecta a través de acciones o situaciones que no contravengan la ley. Estas diferencias son cruciales para entender cómo se forman y se interpretan los contratos bajo la legislación española.

¿Es válido en la regulación europea y española de protección de datos el consentimiento tácito?

El consentimiento desempeña un papel fundamental en la regulación de la protección de datos tanto a nivel europeo como en España.

La normativa de protección de datos (Reglamento (UE) 2016/679 del Parlamento Europeo y del Consejo, de 27 de abril de 2016, relativo a la protección de las personas físicas en lo que respecta al tratamiento de datos personales y a la libre circulación de estos datos, en adelante RGPD, así como la Ley Orgánica 3/2018, de 5 de diciembre, de Protección de Datos Personales y garantía de los derechos digitales, en adelante LOPDGDD) establece que el consentimiento debe ser otorgado de manera libre, específica, informada e inequívoca. Esto ha llevado a una interpretación bastante estricta del consentimiento, dando lugar a la idea de que el consentimiento debe ser explícito y deliberado, lo que aparentemente excluye el consentimiento tácito. La necesidad de transparencia y claridad en la obtención del consentimiento es una de las piedras angulares de la normativa de protección de datos, lo que plantea preguntas sobre la viabilidad del consentimiento tácito en un marco legal tan riguroso.

De acuerdo con las pautas del RGPD, así como de la LOPDGDD, no se consideran métodos válidos para obtener el consentimiento el uso de casillas previamente marcadas o la falta de respuesta. En cambio, se ajustan a la normativa de protección de datos las siguientes formas de obtener el consentimiento: mediante una declaración por escrito o marcando casillas de aceptación en un sitio web.

El consentimiento, bajo el marco de la normativa de protección de datos, se caracteriza por las siguientes condiciones:

  1. Puede ser otorgado para uno o varios propósitos.
  2. Debe ser otorgado de manera voluntaria.
  3. Puede ser revocado en cualquier momento.
  4. El responsable debe estar en capacidad de demostrar en todo momento que se obtuvo el consentimiento.
  5. Se debe utilizar un lenguaje claro y comprensible.

Además, es importante tener en cuenta lo siguiente. Si se utiliza una declaración escrita para obtener el consentimiento, la parte relacionada con la protección de datos debe estar claramente separada de otras declaraciones.

Por otro lado, si se solicita el consentimiento para múltiples propósitos, es posible agruparlos según su relación (por ejemplo, consentimiento para recibir publicidad propia o de terceros). Sin embargo, deben separarse cuando los tratamientos involucran acciones distintas (por ejemplo, tratamiento por parte del recopilador de datos y cesión a terceros).

También se requiere que el consentimiento sea explícito en ciertos casos, cuando se trate de datos sensibles, cuando se tomen decisiones automatizadas o en ciertos supuestos para la aceptación de transferencias internacionales de datos.

Antes de la entrada del RGPD, existían situaciones en las que el consentimiento tácito se consideraba válido. Por ejemplo, cuando los usuarios interactúan con sitios web.  En este sentido si un usuario continuaba navegando en el sitio después de recibir esta información, su acción podría interpretarse como un consentimiento tácito para el uso de cookies de acuerdo con la política del sitio.

Ahora esta práctica está prohibida. Se necesita del consentimiento expreso del usuario a través del banner de cookies para que el usuario que accede a la web, configure las preferencias y dé el consentimiento de las cookies que considere oportunas.

¿Qué es un acuerdo tácito?

El concepto de acuerdo tácito está estrechamente relacionado con el consentimiento tácito. Un acuerdo tácito se refiere a una situación en la que dos o más partes llegan a un entendimiento o acuerdo sin necesidad de una comunicación verbal o escrita explícita. En lugar de eso, el acuerdo se deriva de las acciones, comportamientos o circunstancias de las partes involucradas. Este tipo de acuerdos suelen darse, generalmente, en un ámbito doméstico o particular.

Por ejemplo, cuando dos personas comparten una comida en un restaurante y al final de la comida cada una paga su mitad de la cuenta sin discutirlo, se puede considerar que han llegado a un acuerdo tácito de dividir la cuenta por la mitad. Aunque no se haya hablado explícitamente sobre la división de los gastos, las acciones de ambas partes indican un acuerdo tácito.

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